Una lectura para pensar...
miércoles, 21 de mayo de 2014
Escritura y recepción
Estando frente a un texto literario, nos podemos hacer algunas preguntas: ¿Cómo fue escrito ese texto? ¿En qué condiciones? ¿Cuál fue la necesidad que tuvo el autor para escribirlo? ¿Por qué eligió un género determinado y no otro? Estos interrogantes se relacionan con lo que se denomina proceso de producción de un texto.
Si nos preguntamos, en cambio, cómo fue leído el texto en el momento de su publicación o cómo fue leído ese mismo escrito en otro período histórico, estaremos interrogándonos acerca de lo que se conoce con el nombre de recepción de un texto.
Durante el siglo XIX, la literatura se relacionó íntimamente con las luchas de orden político que se desarrollaban en nuestro territorio. Por esta razón, los textos literarios en sus diferentes géneros estuvieron condicionados por el factor político. Por ejemplo, casi toda la producción escrita hasta la caída de Rosas (1852) fue realizada en el exilio y contra el poder político que imperaba en Buenos Aires. Esta situación, no poco frecuente en nuestro país, determinó de alguna manera los temas que abordaron los escritores y la forma particular que eligieron para sus producciones. Así, en 1838, Esteban Echeverría escribía El matadero, un texto literario que recién pudo ser publicado cuarenta años después, porque para su autor la ficción no tenía el mismo valor de verdad que el ensayo de ideas.
Por otra parte, ¿cómo fue leído el famoso libro de José Hernández, El gaucho Martín Fierro? Cuando se publicó, en 1872, no tuvo una buena recepción por parte de la crítica de Buenos Aires, porque era considerado un libro de la "cultura baja". No sucedió lo mismo con la gente del campo, que se identificaba con lo que el personaje de Fierro narraba en el poema. ¿Siempre fue interpretado de esa manera?
En 1913, Leopoldo Lugones dio una serie de conferencias en el teatro Odeón de Buenos Aires (publicadas en 1916 en forma de libro, con el título El payador), donde propuso al texto de Hernández como símbolo de la literatura nacional. ¿Qué fue lo que ocurrió entre 1872 y 1916 que provocó este cambio respecto del poema? A principios de siglo, en el paisaje argentino, apareció una nueva figura, la del inmigrante, que según las creencias de la clase alta de la época representaba un peligro para la sociedad. En efecto, el nuevo sujeto social era portador de una lengua diferente de la nuestra y traía, además, ideas políticas sobre justicia social. Entonces, el supuesto peligro que representaba el gaucho para la sociedad de la época se transfirió al inmigrante europeo.
Todo esto nos permite observar que tanto la producción como la recepción de los textos literarios van cambiando a lo largo del tiempo, de acuerdo con las modificaciones políticas y sociales que se producen en el espacio de una determinada comunidad, y van dando cuenta de lo nacional.
PARA PENSAR:
- Qué personalidades, personajes y objetos de la actualidad son considerados símbolos de lo nacional.
Los intelectuales y el poder
Después de la llamada Revolución de Mayo de 1810, la relación entre los intelectuales, que intentaban pensar la manera de organizar el país, y los políticos, que ejercían el poder de la nación, se tornó conflictiva. Tal fue el punto de tensión alcanzado, que muchos de los intelectuales debieron exiliarse a países vecinos y otros murieron en luchas fratricidas.
Los siguientes fragmentos fueron escritos en distintas épocas y pertenecen a diferentes géneros discursivos; sin embargo, en todos se pueden encontrar puntos de contacto. El primer texto fue escrito en 1837; el segundo, en 1984, y el último, en 1840.
1. A Avellaneda, Álvarez Acha, Lavalle, Maza, Varela, Berón de Astrada, y en su nombre a todos los mártires de la patria.
¡Mártires sublimes! A vosotros dedico estas páginas inspiradas por el amor a la Patria, única ofrenda que puedo hacer en el destierro; quiero engrandecerlas, santificarlas estampando al frente de ellas vuestro venerable nombre.
Envidio vuestro destino. Y he gastado la vida en los combates estériles del alma convulsionada por el dolor, la duda y la decepción; vosotros se la disteis toda entera a la patria.
(...) Maza, tú también pertenecías a la generación nueva; su espíritu se había encarnado en ti para traducirse en acto. Debiste ser un héroe y el primer ciudadano de tu Patria, y sólo fuiste su más noble mártir. Vanamente el tirano puso en tortura tu alma de temple estoico, para arrancarte el nombre de los que conspiraban contigo; te lo llevaste al sepulcro.
Esteban Echeverría, La cautiva, El matadero y otros escritos.
2. Mataron a Maza, jadeó el hombre pequeño y delgado. (...) La muerte del viejo Maza, dijo Cufré, era el anuncio de que no había clemencia para los que despertasen la sospecha de la Mazorca, fuesen federales o unitarios, o no fuesen ni federales ni unitarios. El hombre pequeño y delgado se restregó las manos y pretendió sonreír. (...)
3. A fines del año 1840, salía yo de mi patria, desterrado por lástima, estropeado, lleno de cardenales, puntazos y golpes recibidos el día anterior en una de esas bacanales sangrientas de soldadesca y mazorqueros. Al pasar por los baños de Zonda, bajo las armas de la patria que en días más alegres había pintado en una sala, escribí con carbón estas palabras: On ne tue point les idées. * El gobierno a quien se comunicó el hecho, mandó una comisión encargada de descifrar el jeroglífico, que se decía contener desahogos innobles, insultos y amenazas. Oída la traducción, "¡Y bien! - dijeron -, ¿qué significa esto?..."
Significa, simplemente, que venía a Chile, donde la libertad brillaba aún (...)
Domingo Faustino Sarmiento, Facundo. Civilización y barbarie.
PARA PENSAR:
- A qué género discursivo pertenece cada texto.
- A quién llamaban "el tirano" y a qué, "la mazorca".
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