domingo, 1 de junio de 2014

Política y Literatura

En aquel tiempo los carniceros degolladores del matadero eran los apóstoles que propagaban a verga y puñal la federación rosarina, y no es difícil imaginarse qué federación saldría de sus cabezas y cuchillos.  Llamaban ellos salvaje unitario, conforme a la jerga inventada por el Restaurador, patrón de la cofradía, a todo el que no era degollador, carnicero ni salvaje, ni ladrón; a todo hombre decente y de corazón bien puesto, a todo patriota ilustrado amigo de las luces y de la libertad y por el suceso anterior puede verse a las claras que el foco de la federación estaba en el matadero.

Esteban Echeverría, El matadero.

En este fragmento final de El matadero, el narrador realiza una evaluación sobre las dos fracciones políticas en lucha en el momento de escritura del texto: los unitarios y los federales.  Toma claramente posición por los primeros y confina a los segundos al matadero, lugar teñido por la brutalidad y la violencia.

Continuaba, sin embargo, lloviendo a cántaros, y la inundación crecía, acreditando el pronóstico de los predicadores.  Las campanas comenzaban a tocar rogativas por orden del muy católico Restaurador quien parece no las tenía todas consigo.  Los libertinos, los incrédulos, es decir, los unitarios, empezaron a amedrentarse al ver tanto cara compungida, oír tanta batahola de imprecaciones.

Esteban Echeverría, El matadero.

En ambos fragmentos de El matadero, puede parecer que existe una contradicción en la caracterización de los unitarios, ya que en el primero se los trata como hombres decentes y  de corazón bien puesto, mientras que en el segundo son considerados libertinos e incrédulos.  Esta contradicción es sólo aparente, porque su autor usa en casi todo el texto un lenguaje irónico: realiza de esta manera una operación de escritura que consiste en exagerar las bondades de los federales y de Rosas, para luego cerrar el texto resaltando la valentía de los unitarios y colocar a los federales en el espacio de la muerte y del mal: el matadero.  



Alonso, Carlos. Pintor argentino.

PARA PENSAR:
- En qué otros fragmentos de El matadero podemos observar estas contradicciones aparentes.

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